El 6 de marzo debía ser una fecha histórica, la primera misión lunar tripulada oficial en 50 años, pero la NASA ha tenido que aplazar el despegue de la Artemis 2 como mínimo hasta abril para hacer reparaciones en el cohete. Se habla de problema con el sistema de helio. Tras tanto tiempo esperando para que la NASA retome la exploración espacial tripulada, este tipo de percances no parecen casualidad. Sabemos de sobra que los que mueven los hilos de la corrupta y decadente Academia están empeñados en que la Humanidad no salga de la Tierra. Por eso llevan décadas torpedeando cualquier proyecto espacial ambicioso, que se atreva a ir más allá de las sondas y robots de exploración. A estas alturas ya debería haber bases lunares permanentes, con relaciones oficiales con los refugiados de Zyga'Rhon.

El dinero es solamente un obstáculo insalvable cuando no hay voluntad. La bomba atómica y la llegada a la luna no fueron baratas precisamente. Las huellas de la Academia son visibles. Este retraso no es un inconveniente menor, daña la imagen de la NASA, una imagen que dista de la de los años 70, en la que los astronautas eran héroes. La única duda es qué método están usando para prolongor la espera para el regreso oficial a la Luna. ¿Agentes infiltrados que sabotean componentes sensibles o han recurrido a medios más turbios y sobrenaturales? Recordemos que de la misma manera que emplean gárgolas para proteger sus preciados tesoros, tienen entre sus filas a adeptos de la magia más siniestra. Ojalá lleguemos a ver la Artemis 2 llegar a la órbita de la Luna, aunque sea con la censura asfixiante de los mezquinos y grises académicos.
¡Por Isis!