Creo firmemente que son las historias que compartimos lo que nos hace auténticamente humanos. Desde las que se contaban en torno a las hogueras a las que leemos o vemos. Las historias nos ayudan a transmitir nuestro saber y nuestras experiencias a las siguientes generaciones, evitando que caiga en el olvido, así como incluso más importante, nuestros sueños y temores. Tan importante es la ficción como el conocimiento. Y no hay mejor ejemplo de historias modernas que la lucha libre. Héroes contra villanos enzarzados en sagas épicas que van más allá del ring, especialmente ahora con las redes sociales. El combate entre el Grande Americano y el Grande Americano Original en la Noche de los Grandes fue el espectacular clímax de una saga a la altura de los grandes relatos épicos de la Historia. Y podéis verlo gratis en YouTube. Podéis experimentar de primera mano el poder de la narración. Cómo nos eleva y nos une. Por eso mismamente, la corrupta y decadente Academia la trata con indisimulado desdén. Temen que nos inspire a levantar el vuelo, metafórica y literalmente, para cumplir con nuestro destino.
De este combate de máscara contra máscara, solamente salió un Grande Americano, pero los dos se han convertido en leyendas de la lucha libre, en México y en el resto del mundo. La próxima vez que tenga que enfrentarme con los Enemigos de la Humanidad, tendré en mente la pasión y el pundonor de los Grandes Americanos.


