Con su llegada a Netflix, es el momento de reivindicar esta obra de John Carpenter, uno de los mayores referentes de la Cultura Pop, creador de iconos como Michael Myers y Snake Plissken. Fantasmas de Marte tuvo un trato injusto cuando fue estrenada en el 2001, tanto por parte del público como de la crítica. Es cierto que su presupuesto no permitía grandes filigranas o despliegues de efectos especiales, pero eso es algo secundario cuando uno tiene algo que contar, como es el caso en todas las películas de Carpenter. También se habla de una maldición que parece perseguir a las películas que tienen el nombre del planeta rojo en el título, motivo por el que la producción de Disney de John Carter evitó incluirlo. Y aun así, el resultado en taquilla no acompañó.
Estamos ante una historia clásica de Carpenter, que mezcla a los fantasmas de los habitantes originales de Marte y el traslado de un peligroso delincuente que quizás no sea culpable de los crímenes de los que lo acusan. Un western espacial con toques sobrenaturales en el que la banda sonora nos traslada a ese futuro inquietante, en el que acechan esos "fantasmas", con una caracterización muy notable. El reparto tiene nombres muy estimables e icónicos como Pam Grier o Natasha Henstridge y un novato para la época, ahora consagrado como héroe de acción, Jason Statham. Desgraciadamente, el fracaso de esta película casi puso fin a la carrera de Carpenter, que solo ha sacado otra cinta desde entonces. Una pérdida para la Cultura Pop.


