La intervención artística Espejos realizada por el artista Manolo Paz, ubicada en el Bosque de Galicia, conecta la Ciudad de la Cultura, un complejo arquitectónico tan ambicioso como polémico, con la Ruta Xacobea y la ciudad de Santiago de Compostela. Estas piezas de 3,5 metros de alto por 3,8 de ancho y 12 toneladas de peso son miradores privilegiados para contemplar Santiago de Compostela. Su valor artístico es innegable. Ya sea uno local o turista, su visita es obligada. Dicho esto, para los investigadores de lo desconocido como un servidor, es mucho más. Una vez que un artista termina su obra y la comparte con el resto del mundo, esa obra cobra vida propia, toma sus propios derroteros y adquiere significados que el autor jamás habría concebido. En este caso, los Espejos son también Ojos. Ojos que vigilan, observan, conectan y cuidan. Ojos que la corrupta y decadente Academia quiere usar para el Mal. Otro detalle que no se le escapa a un investigador es que originalmente eran dos los Espejos, y que más tarde añadieron el tercero. Ese cambio es muy significativo. El tres es un número simbólico muy poderoso. Gracias a esa alteración hay tantas Piedras Filosofales como Ojos. Esa equivalencia es sin duda la clave del plan de nuestros enemigos para cortar la conexión entre las Piedras Filosofales. Es un hecho evidente.
Aquí estoy con la guerrera de los Hijos del Nuevo Mundo, Arya Darkstorm, dispuesto a plantar cara a ese caballero preocupado y su horda de esbirros y matones sacados de los tugurios más sórdidos y de los laboratorios más clandestinos. Detrás de este Ojo que ve tanto la Ciudad de la Cultura como Santiago de Compostela, puedo sentir que hay muchos ojos mirándonos. Hay enemigos al acecho, esperando el momento para anunciar su presencia, pero también observadores imparciales, que quieren ser testigos de esta contienda en la que se dirime el futuro de las Piedras Filosofales. El duro trabajo que realizamos en la nave espacial conocida como 3I/Atlas está en peligro. Y todo por la falta de miras de la corrupta y decadente Academia.