Sirva esta humilde, pero no por ello menos hermosa flor como recordatorio de que incluso en medio de esta continuo bombardeo de noticias abracadabrantes que nos amenazan con apocalípsis climáticos o con el reemplazo de los seres humanos por Inteligencias Artificiales, siempre queda un resquicio por pequeño que sea para la esperanza. Tras el duro invierno, vuelven las flores a darle color a la naturaleza y a nuestras vidas.
Mientras esperamos la cita de los Arribistas para dirimir sus diferencias, apreciemos las no tan pequeñas alegrías que nos depara la vida. Bien lo saben en Japón, donde el florecimiento de los cerezos es un fenómeno nacional que nadie ha sabido captar mejor que la genial fotógrafa y directora de cine Mika Ninagawa. Irónicamente, la primavera es también la temporada tradicional para la guerra, y nosotros nos disponemos a participar en una, especialmente porque los organizadores no quieren que lo hagamos.